Por qué lo hacemos
Introducción
Comenzar a educar en igualdad de género desde edades tempranas es clave para que se produzca el cambio que necesita la sociedad, en general, con respecto a las desigualdades que todavía existen entre hombres y mujeres.
Consideramos que la coeducación o enseñanza en igualdad de género debe llevarse a cabo desde edades tempranas, ya que es en esta etapa cuando los niños y niñas comienzan a construir su identidad de género, apareciendo roles y estereotipos. En ese momento, se le presenta al docente la oportunidad de enseñar a sus alumnos/as a no limitarse o encasillarse en un determinado prototipo por el simple hecho de ser niña o niño, ayudándoles de esta forma a desarrollarse y formarse en igualdad.
Son muchos los recursos con los que contamos a día de hoy para poder fomentar en los más pequeños la solidaridad, la empatía, la tolerancia, la autoestima, la independencia, la autoconfianza..., pudiendo trabajar estos a través de la música, la literatura infantil y el juego simbólico, entre otras herramientas.
Los estereotipos de género desde la infancia
Villanueva (1997) sostiene: “En efecto, uno de los principales aprendizajes del niño y la niña en su relación con los mayores, es su ubicación en las dos grandes particiones aceptadas por su sociedad: lo femenino y lo masculino” (p.34). Por lo tanto, desde edades tempranas los niños son influenciados por lo que socialmente se conoce como femenino o masculino. “Se instauran en ellos una serie de roles genéricos y comportamentales de acuerdo con las expectativas sociales” (Cagigas, 2000, p.309).
Además, como bien afirma Alfaro (1999): “Ser mujer o ser hombre nos otorgó una posición social de superioridad o inferioridad, no porque lo decidiéramos así, sino porque lo aprendimos desde niños y niñas” (p.13). Se habla entonces de un proceso de socialización de género donde aprendemos, desde edades tempranas y sin darnos cuenta, el papel que ocupamos en la sociedad según seamos hombre o mujer.
Por lo tanto, los niños y las niñas son privados, censurados si tienen necesidades o actúan de forma que no les es propia. Se les impide un libre desarrollo y expresión de sus personalidades mediante la prohibición, inhibición o forzamiento. Es así como los niños comprenden las pautas de poder y dominación y las niñas las de aceptación y adecuación a aquellas (Cagigas, 2000, p.309).
De acuerdo con el autor anterior, los niños y niñas, desde pequeños, se sienten cohibidos por la sociedad al mostrar de manera inocente a esta sus preferencias y personalidades. Mediante el proceso de socialización de género se imponen determinados roles en los que las personas deben encajar según sean de un género u otro, de tal manera que se condiciona la libertad de expresión y de desarrollo desde el momento en que aparecen esas “inapropiadas” posturas o comportamientos.
Estos roles o pautas de conducta aluden a los llamados estereotipos de género. Cook y Cusack (2010) alegan: “Los estereotipos de género hacen referencia a la construcción o comprensión de los hombres y las mujeres, en razón de la diferencia entre sus funciones físicas, biológicas, sexuales y sociales” (p.2). Por lo tanto, los estereotipos de género se entienden como una serie de ideas preconcebidas sobre las funciones y comportamientos que tiene cada persona según sea hombre o mujer en los diferentes ámbitos tales como el hogar, el trabajo, lo social, etc., los cuales determinan un rol social diferente para los hombres y las mujeres. Lagarde (como se citó en Colás y Villaciervos, 2007) considera que los estereotipos de género se aprenden desde la infancia y no tienen un carácter aleatorio.
La interiorización de las diferencias de género tiene consecuencias educativas importantes en tanto juegan un papel básico en las formas de pensar, interpretar y actuar de los sujetos, así como de relacionarse con los otros. Los comportamientos que se esperan de los sujetos así como las valoraciones que se hacen de ellos, vienen determinados en gran medida por las concepciones estereotipadas de género (Colás y Villaciervos, 2007, p.39).
La creencia de estos roles o estereotipos conducen de una forma u otra al desarrollo de ciertas conductas o actitudes de índole sexista y de desigualdad. Corrales et al. (2005) sostienen que: “(…) al estar inmersos en una sociedad sexista, los adultos y adultas asumen comportamientos dirigidos al sexismo directamente y, por consiguiente, los infantes siguen estos pasos” (p. 141). Estamos educando, sin darnos cuenta, en la desigualdad de género.
Nuestro propósito
Con nuestro trabajo pretendemos romper con esos estereotipos y/o roles de género que todavía están presentes en la población. Creemos que, para hacerlo más provechoso, es necesario empezar a educar en igualdad de género desde las edades más tempranas, por lo que una manera de hacerlo adaptada a los/as más pequeños/as es a través del juego simbólico utilizando los disfraces.
Referencias bibliográficas
Alfaro, M. C. (1999). El género y nuestra historia personal. En R. Rodríguez. (Ed.), Desvelando el género. Elementos conceptuales básicos para entender la equidad (7-23). San José, Costa Rica: Editorial Absoluto.
Cagigas, A. D. (2000). El patriarcado, como origen de la violencia doméstica. Monte buciero, (5), 307-318. Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=206323
Colás, P. y Villaciervos, P. (2007). La interiorización de los estereotipos de género en jóvenes y adolescentes. Revista de investigación educativa, 25 (1), 35-58. Recuperado de https://revistas.um.es/rie/article/view/96421
Cook, R. J. y Cusack, S. (2010). Estereotipos de género: perspectivas legales transnacionales. Bogotá: Profamilia. Recuperado de https://www.law.utoronto.ca/utfl_file/count/documents/reprohealth/estereotipos-de-genero.pdf
Corrales, L., Delgado, M. I., Herrera, C., Pereira, Z., Sancho, J. y Zamora, M. (2005). Sexismo en Educación Preescolar: la perspectiva docente. Revista electrónica Educare, (8), 139-155. Recuperado de http://www.revistas.una.ac.cr/index.php/EDUCARE/article/view/1273
Villanueva, N. B. (1997). Socialización y comportamiento infantil según el género. Mitológicas, 12 (1), 33-43. Recuperado de https://www.academia.edu/21882786/Socializacion_y_Comportamiento_Infantil_Segun_El_Genero
